Comentarios a las obras de la exposición
LA PISTA FALSA, 2005

Enrique Larroy


Enrique Larroy
No tienen ojos los edificios
No tienen ojos los edificios a excepción de algunos como el chalet de la hermana de Mi tío de Jacques Tatí, En tal caso las bocas de alcantarilla también pueden ser los ojos de las calles. Cuanta mayor oscuridad hay, más observado te sientes. Algunos lo llaman el miedo ambiente.
Enrique Larroy
Tráfico
Pero un poco de color resulta alegre y gratificante, siempre se ha dicho, y, a menudo, como explosión de júbilo de vivos colores se describe su exceso, en una imagen cercana a la euforia colectiva. Es posible que sea cierto. A mi me interesa mas el agobio y la incomodidad que puede producir cuando se utiliza en abundancia y en un lugar aparentemente inadecuado.
Enrique Larroy
Verdinegro
El tráfico se va complicando cuando se circula con rapidez por calles desconocidas a la búsqueda de sorpresas...
Enrique Larroy
Rectas en la ciudad recta
...y se vuelve lento y pesado en las grandes avenidas. Es un buen momento para lanzar miradas perdidas sin esperar respuesta, para pensar o para hacerse preguntas.
Enrique Larroy
Un problema dos soluciones
What problem? No problem, es un cuadro, que pinté en 1998, que en su acrimonia recuerda a las vallas de publicidad pintadas a mano de India y el título es la respuesta habitual de los lugareños ante cualquier duda. En cambio en Un problema dos soluciones me he acercado más hacia una ecuación de segundo grado entre un cierto organicismo y un op primitivo. Lo pensé delante de un semáforo apagado.
Enrique Larroy
Circuito
Con el mismo mapa sigo haciendo recorridos continuamente. El perímetro cada vez tiene el radio mayor y ya no aparece detallado pero es muy tentador aventurarse. El centro se mueve poco.
Enrique Larroy
Tobogán
En los momentos que todo se acelera puede parecer que flotas, incluso que vuelas. Lo que sucede con toda seguridad es que no haces pie.
Enrique Larroy
Intermitente
Los intermitentes se utilizan para indicar a los demás los giros y las paradas imprevistas
Intermitente me siento desde que a los dieciocho años visité una mañana el Museo de Cuenca y descubrí la pintura de José Guerrero y el Brigitte Bardot de Saura.
Enrique Larroy
Estero amarillo
Cuando entras de madrugada en una habitación desconocida lo primero que haces es mirar al suelo. Para ver que terreno se pisa, supongo.
Enrique Larroy
Reflejo
Lo segundo suele ser pasar junto a un espejo. Inevitablemente te sientes reflejado y te observas un instante, porque a esas horas sucede lo mismo que en el laberinto de espejos de los feriales. El pánico surge cuando uno se encuentra consigo mismo.
Enrique Larroy
Imperdible
A continuación algún objeto anodino llama tu atención por un instante mientras piensas rápidamente.
Enrique Larroy
Capricho limón En estos espacios suele haber un invisible bodegón en la pared, da igual que sea una lámina que una pieza de coleccionista aburrido. En La mesa limón, Julian Bernes nos recuerda que en la cultura china esta fruta es un símbolo de la muerte; en la nuestra, Kiko Veneno muy visualmente, nos explica que me tiraste un limón y me diste en toda la frente. Visto lo visto lo dejaremos en naturaleza muerta
Enrique Larroy
Reloj de arena
Definitivamente el tiempo comienza a padecer una grave arritmia y de hecho suena una vieja música en la cabeza.
Enrique Larroy
20 grados
La temperatura confort, una graduación alcohólica, una ligera inestabilidad.
Enrique Larroy
Abanico
La temperatura interior, el ruido del ventilador
Enrique Larroy
Ideales ( el tabaco )
Un buen amigo que nos puede abandonar en cualquier momento.
Enrique Larroy
Tomavistas
La ventana indiscreta.
Enrique Larroy
Estrella
La mirada sensible. Pasa como con la pintura, que requiere su tiempo. Pero hay que huir del ensimismamiento.
Enrique Larroy
El inquilino delineante
Una creciente inquietud se apodera de ti y deseas impacientemente que algo suceda en el centro del cuadro.
Enrique Larroy
El gris es atmosférico
Comienza a clarear y llaman a la puerta.
Enrique Larroy
Habitaciones compartidas
Lo mismo que en un Telo o albergue transitorio que es como conocen los porteños a las habitaciones por horas. Se cierra la puerta.
Enrique Larroy
Las siete menos diez
Me gustan las siete menos diez. Puede ser una hora de comienzo o una hora próxima al final. Cerca del alba y del crepúsculo. En el cuadro de Dalí Poesía americana – Los atletas del cosmos es la hora que marca el reloj y la misma que refleja en otros cuadros. Sacar el tema de Dalí siempre da buenos resultados para situar rápidamente a un desconocido.
Enrique Larroy
Dos insistentemente mareados
Juntos sin verse entre sí